El panorama regulatorio para proyectos de autoconsumo en México ha evolucionado significativamente en los últimos años. Para los grandes consumidores industriales, entender estos cambios es fundamental para tomar decisiones de infraestructura energética informadas.
La nueva Ley del Sector Eléctrico (LSE) considera generación de menos de 20 MW como autoconsumo aislado, lo cual agiliza significativamente algunos procesos regulatorios. Esto abre la puerta a proyectos de escala considerable sin las complejidades de la interconexión a la red de CFE bajo esquemas de generación distribuida tradicional.
Para proyectos más pequeños, típicamente menores a 0.7 MW (aunque el umbral exacto depende del esquema y la zona), los procesos de autorización pueden ser considerablemente más ágiles. Esto permite despliegues rápidos para instalaciones que necesitan soluciones energéticas en el corto plazo.
Uno de los desarrollos más relevantes es que los sistemas de almacenamiento de energía con baterías (BESS) pueden desplegarse con flexibilidad considerable. Bajo las reglas actuales, no se requiere permiso de generación y no existe un límite de capacidad definido para estos sistemas. Esto convierte a las baterías en una herramienta poderosa para:
Estos marcos regulatorios permiten estructurar proyectos tanto con inversión propia del cliente (EPC) como con modelos de PPA donde un tercero invierte y el consumidor paga por la energía generada. La elección del modelo depende del perfil financiero del cliente y del tamaño del proyecto.
Cada proyecto tiene particularidades regulatorias que dependen de la ubicación, el tamaño, el esquema elegido y las condiciones de la red en la zona. Es fundamental contar con asesoría técnica y regulatoria desde el inicio para elegir la mejor ruta y minimizar riesgos.