Los sistemas de almacenamiento de energía con baterías (BESS, por sus siglas en inglés) se están convirtiendo en una de las herramientas más versátiles para la industria mexicana. A diferencia de la generación solar o eólica, los BESS no requieren permiso de generación bajo el marco regulatorio actual, lo que simplifica enormemente su despliegue.
Un BESS es un sistema de baterías de gran escala (típicamente de 100 kWh a varios MWh) que almacena energía eléctrica y la libera cuando es más necesaria. En el contexto industrial mexicano, los casos de uso más comunes son:
En México, las tarifas industriales incluyen cargos por demanda máxima. Cada pico de consumo que registra tu medidor eleva tu factura durante todo el periodo. Un BESS puede detectar estos picos y liberar energía almacenada para "aplanarlos", reduciendo significativamente los cargos por demanda.
Para instalaciones donde un corte de energía significa pérdida de producción, materia prima o seguridad, un BESS proporciona respaldo inmediato. A diferencia de un generador diésel, el BESS responde en milisegundos y no tiene emisiones ni ruido.
Variaciones de voltaje, microcortes y distorsiones armónicas pueden dañar equipos sensibles. Un BESS con inversores de calidad actúa como buffer eléctrico, estabilizando el suministro.
Cuando se combina con generación solar on-site, el BESS almacena excedentes de producción durante el día y los libera en las noches o en horas pico. Esto maximiza el autoconsumo y reduce la dependencia de la red.
Bajo el marco vigente, los sistemas BESS pueden desplegarse sin permiso de generación y sin un límite de capacidad definido. Esto los convierte en uno de los activos energéticos más ágiles de implementar en México.